El sábado 24 de abril, y después de mucho tiempo regresé al club, invitado por Martín Sicart jugador del equipo mayor, para conversar respecto a unificar criterios con referencia a los sitios web que tenemos montados. Como era de esperar, el reencuentro con aquellos con quienes he compartido tantas vivencias, hizo un poco complicada la continuidad de esta reunión. No obstante, entre otras cosas, la charla abarcó detalles que me pusieron al tanto de la situación por la que atraviesa el rugby de Banco.

Varios son los conflictos. El primero es el que atañe a la venta de“los terrenos del fondo” donde se ubican las canchas de entrenamiento, que repercute duramente en las posibilidades de desarrollar este deporte con la seriedad y responsabilidad que este requiere. Sentí una gran tristeza al ver las canchas desmanteladas y amuralladas. Fue sumamente desconcertante ver semejante panorama.

Como paliativo se ofrece el predio de“adelante”, el que está entre la puerta de entrada y las canchas de alquiler de fútbol 5, en donde los muchachos están haciendo un trabajo mayúsculo, reinstalando los palos, los postes de luz, y hasta reciclando los sistemas de riego y cableado para ahorrar costos, bajo la invalorable contribución de Néstor Suárez.

A todo esto, se le agrega la falta de jugadores, los planteles cuentan con el número justo lo que dificulta el reemplazo por lesiones u otras razones. Otros, prefieren migrar a clubes más grandes, probablemente, por el hecho de que no se les garanticen las condiciones mínimas.

Por otro lado, hay poca gente de nuestra generación, y/o anterior, que continúa vinculada al rugby, lo que hace que quienes están jugando hoy no conozcan prácticamente a ninguno de sus predecesores. El cuadro es tremendamente complicado e incide de manera directa en el ánimo de quienes actualmente, defienden esta querida camiseta. Lógicamente, ellos son consientes del problema, y por esto están interesados en que los que vestimos alguna vez estos colores nos acerquemos para conocerlos y nos conozcan, para alentarlos, apoyarlos y conversar, de forma de empezar a generar esta “identidad” tan necesaria.

Todo aquel que pueda, trate de arrimarse al club aunque más no sea, a ver un partido y compartir ideas y puntos de vista. O comuníquese a través de la página para interiorizarse sobre los pormenores y aportar lo que esté a su alcance.